jueves, mayo 06, 2010
Epigramas (Ernesto Cardenal)
Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido: yo, porque tú eras lo que yo más amaba; y tú, porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti no te amarán como te amaba yo.
Poema de la Despedida (José Ángel Bueza)
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No se si me quisiste... No se si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No se si te ame mucho... No se si te ame poco;
pero si se que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidare;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamas te ame.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi mas hermoso sueño muere dentro de mi...
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No se si me quisiste... No se si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No se si te ame mucho... No se si te ame poco;
pero si se que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidare;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamas te ame.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi mas hermoso sueño muere dentro de mi...
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
viernes, mayo 05, 2006
Declaración Corta
Cierro mis ojos,
Y me llegan tus recuerdos.
Respiro,
y me lleno de tu aroma.
Camino,
buscando el sitio donde estás.
Hablo,
y mi boca pronuncia tu nombre.
Te veo,
y mi corazón palpita por tí.
Y me llegan tus recuerdos.
Respiro,
y me lleno de tu aroma.
Camino,
buscando el sitio donde estás.
Hablo,
y mi boca pronuncia tu nombre.
Te veo,
y mi corazón palpita por tí.
martes, abril 25, 2006
Para Todas Las Mujeres: Niñas, Mujeres y Ancianas
Esto lo escribi por alla en 1996 (creo), para un dia de la mujer, y asi no tenga metrica y las rimas puedan ser un asco, es uno de los pocos escritos que aun conservan mi inocencia, perdida en el pasado...
Todas las mujeres son un ramillete de virtudes,
cantan, rien, sufren y lloran.
Ellas son tan dulces y tan especiales
que con sus caricias alivian los males.
Nuestra madre eterna, La Virgen Maria,
ejemplo de madre, esposa y amiga.
Por eso a nuestras madres debemos respetar,
y cuando tengan problemas, tratar de ayudar.
Yo a las mujeres respeto y admiro,
ellas son valientes en tiempos dificiles,
defienden a sus hijos con gran energia
y les dan abrigo en la noche fria.
Las mujeres son un gran resplandor,
y siempre respaldan a un buen baron.
A todas las mujeres les deseo un feliz dia
lleno de amor, paz y alegria.
Todas las mujeres son un ramillete de virtudes,
cantan, rien, sufren y lloran.
Ellas son tan dulces y tan especiales
que con sus caricias alivian los males.
Nuestra madre eterna, La Virgen Maria,
ejemplo de madre, esposa y amiga.
Por eso a nuestras madres debemos respetar,
y cuando tengan problemas, tratar de ayudar.
Yo a las mujeres respeto y admiro,
ellas son valientes en tiempos dificiles,
defienden a sus hijos con gran energia
y les dan abrigo en la noche fria.
Las mujeres son un gran resplandor,
y siempre respaldan a un buen baron.
A todas las mujeres les deseo un feliz dia
lleno de amor, paz y alegria.
viernes, agosto 05, 2005
Lagrimas
Nuestras vidas estan acompañadas de muchos acontecimientos que las marcan. En los buenos y malos instantes, la mayoria de nosotros nos sentimos cobijados por esa sustancia que segregan nuestros ojos y, que para algunos insensibles es sinonimo de debilidad. Las lagrimas son la esencia del alma, y permiten sacar a flote todos los sentimientos reprimidos que podemos llegar a tener. Ahora piensa en todos los momentos en los cuales has llorado y preguntate "¿Si ha valido la pena desperdiciar esas lagrimas?". Te daras cuenta que hay momentos y/o personas que no han merecido que tu llores. Todo esto para decirte TU VALES MUCHO. |
martes, julio 05, 2005
El duelo del mayoral
Yo no escribi esto, y la verdad, no recuerdo quien lo escribio. Solo puedo decir que este poema me marco desde la infancia. Algunos ya lo habran leido, otros, no habran tenido la suerte de hacerlo. Solo les puedo decir "ojala les guste, como a mi me ha gustado..."
Qué cómo fue, señora...?
Como son las cosas cuando son del alma.
Ella era linda y él era muy hombre,
y yo la quería y ella me adoraba;
pero él hecho sombras se me interponía
y todas las noches junto a la ventana
fragantes manojos de rosas había
y rojos claveles y dalias de nácar.
Y cuando las sombras cubrían las cosas
y en el ancho cielo la luna brillaba,
de entre las palmeras brotaba su canto
y como una flecha a su casa llegaba.
¡Cómo la quería! Cómo le cantaba sus ansias de amor
y cómo vibraba con él su guitarra.
Y yo tras las palmas con rabia le oía
y entre canto y canto colgaba una lágrima.
Lágrima de hombre, no crea otra cosa,
que los hombres lloran como las mujeres
porque tienen débil, como ellas, el alma.
No pude evitarlo, la envidia es muy negra
y la pena de amor es muy mala,
y cuando la sangre se enrabia en las venas
no hay quien pueda, señora, calmarla...
Y una noche, lo que hacen los celos,
lo esperé allá abajo, junto a la cañada;
retumbaba el trueno, llovía, y el río
igual que mis venas hinchado bajaba.
Al fin a lo lejos lo ví entre las sombras,
venía cantando su loca esperanza,
en el cinto colgaba el machete,
bajo el brazo la alegre guitarra.
Llegó hasta mi lado, tranquilo, sereno,
me clavó con los ojos su fría mirada;
me dijo: -¡Me espera?... Le dije: -¡Te espero!
y no hablamos más, ni media palabra.
Que era bravo el hombre, cual los hombres machos,
y los hombres machos pelean, no hablan.
Cómo la quería...! El machete dijo
su amor y sus ansias, roncaba su pecho,
brillaban sus ojos, y entre golpe y golpe ponía su alma.
No fue lucha de hombres, fue lucha de toros,
eso bien, lo sabe la vieja cañada,
pero más que el amor y el ensueño
puedieron la envidia y la rabia,
y al fin mi machete lo dejó tendido
sobre su guitarra...
No tema, señora, con cosas pasadas...
Todavía en el suelo me dijo llorando:
-¡Quiérela... que es buena...!
Quiérela... como yo la he querido:
que aunque muero...
la llevo metida en el alma!
Y tuve celos, señora, del que así me hablaba
y tuve celos de aquel que moría
y aun muriendo la amaba...
Y la sangre cegó mis pupilas
y el machete en la mano temblóme con rabia
y lo hundí en su pecho con odio y con furia
y rasgué su carne buscándole el alma...
Porque en el alma se llevaba mi hembra...
y yo no quería que se la llevara.
Qué cómo fue, señora...?
Como son las cosas cuando son del alma.
Ella era linda y él era muy hombre,
y yo la quería y ella me adoraba;
pero él hecho sombras se me interponía
y todas las noches junto a la ventana
fragantes manojos de rosas había
y rojos claveles y dalias de nácar.
Y cuando las sombras cubrían las cosas
y en el ancho cielo la luna brillaba,
de entre las palmeras brotaba su canto
y como una flecha a su casa llegaba.
¡Cómo la quería! Cómo le cantaba sus ansias de amor
y cómo vibraba con él su guitarra.
Y yo tras las palmas con rabia le oía
y entre canto y canto colgaba una lágrima.
Lágrima de hombre, no crea otra cosa,
que los hombres lloran como las mujeres
porque tienen débil, como ellas, el alma.
No pude evitarlo, la envidia es muy negra
y la pena de amor es muy mala,
y cuando la sangre se enrabia en las venas
no hay quien pueda, señora, calmarla...
Y una noche, lo que hacen los celos,
lo esperé allá abajo, junto a la cañada;
retumbaba el trueno, llovía, y el río
igual que mis venas hinchado bajaba.
Al fin a lo lejos lo ví entre las sombras,
venía cantando su loca esperanza,
en el cinto colgaba el machete,
bajo el brazo la alegre guitarra.
Llegó hasta mi lado, tranquilo, sereno,
me clavó con los ojos su fría mirada;
me dijo: -¡Me espera?... Le dije: -¡Te espero!
y no hablamos más, ni media palabra.
Que era bravo el hombre, cual los hombres machos,
y los hombres machos pelean, no hablan.
Cómo la quería...! El machete dijo
su amor y sus ansias, roncaba su pecho,
brillaban sus ojos, y entre golpe y golpe ponía su alma.
No fue lucha de hombres, fue lucha de toros,
eso bien, lo sabe la vieja cañada,
pero más que el amor y el ensueño
puedieron la envidia y la rabia,
y al fin mi machete lo dejó tendido
sobre su guitarra...
No tema, señora, con cosas pasadas...
Todavía en el suelo me dijo llorando:
-¡Quiérela... que es buena...!
Quiérela... como yo la he querido:
que aunque muero...
la llevo metida en el alma!
Y tuve celos, señora, del que así me hablaba
y tuve celos de aquel que moría
y aun muriendo la amaba...
Y la sangre cegó mis pupilas
y el machete en la mano temblóme con rabia
y lo hundí en su pecho con odio y con furia
y rasgué su carne buscándole el alma...
Porque en el alma se llevaba mi hembra...
y yo no quería que se la llevara.
martes, junio 07, 2005
Carta de la Amistad
Yo quiero secar tus lagrimas, calmar tu dolor, robarte sonrisas y hacer del mundo el eden que perdimos. Si yo fuera luna, si yo fuera sol, si fuera camino, te guiaria siempre hasta que puedas seguir el tuyo.
Sere calor cuando venga el frio. Sere la luz que vela tus sueños, el amigo que te acompaña. Ire de tu mano. Estare ahi por ti.
Siempre que el mundo traiga dolor, estare ahi por ti.
Yo mitigare el dolor y por siempre estare ahi por ti, para darte calor y cobijo en mis brazos. Mientras tu alma sea debil, la mia te ayudara a sostenerte, hasta que por fin puedas vencer el dolor, hasta que aprendas a sonreir, mi gran amigo...
Sere calor cuando venga el frio. Sere la luz que vela tus sueños, el amigo que te acompaña. Ire de tu mano. Estare ahi por ti.
Siempre que el mundo traiga dolor, estare ahi por ti.
Yo mitigare el dolor y por siempre estare ahi por ti, para darte calor y cobijo en mis brazos. Mientras tu alma sea debil, la mia te ayudara a sostenerte, hasta que por fin puedas vencer el dolor, hasta que aprendas a sonreir, mi gran amigo...
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